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Bolita

Entrevista en Jerezjondo.com

Humilde, despistado, desenvuelto, trabajador…Son adjetivos con los que puede definirse perfectamente a José Quevedo ‘Bolita’, aquel prodigio de la guitarra jerezana que es hoy día una realidad.

La guitarra está en su mejor momento en cuanto a ejecución a técnica.

-José Quevedo Bolita

Su horizonte sigue siendo amplio, nunca tuvo miedo al más allá y sus inquietudes profesionales le han llevado a caminos difícilmente accesibles si uno no es emprendedor. A sus 35 años, Bolita es uno de máximos exponentes de la sonanta, algo que complementa con las labores de producción

Hazme un pequeño recorrido por tu carrera artística.
A los dieciséis años empecé a tocar la guitarra con José Luis Balao y Manuel Lozano ‘El Carbonero’. Después me llamó Angelita Gómez para dar clases en su academia, y paralelamente voy con Fernando Belmonte con el Ballet Albarizuela. Ahí es cuando empiezo un poco a trabajar en los escenarios. En 1992 termino con el Ballet Albarizuela y automáticamente hago la mili y me voy para Madrid. Con 19 años cogí la maleta, la guitarra y ‘pallá’. Allí coincidí con Joaquín (Grilo), Tomasito, José Luis Montón, Juan Diego….con ellos más o menos empecé a moverme allí. Poco a poco fui trabajando con gente en Madrid y bueno, creo que sobre todo de baile no se me ha escapado ningún artista. Luego, después de varios años en Madrid me llamó Javier Barón para que trabajara con él en Sevilla hasta que llega un momento en que dejo Madrid y empiezo a trabajar en Jerez. Todo sobre la marcha, sin pensar demasiado. A partir de ahí me dedico más al cante y voy con Marina (Heredia), Argentina, Carmen Grilo….

¿Qué significó para ti marcharte a Madrid? ¿Cambió mucho tu vida profesional?
La verdad es que sí. Irme a Madrid me sirvió para darme cuenta del medio en el que te mueves. Cuando estás aquí en Jerez hay tres peñas, que están muy bien, hay tres festivales al año que también están bien y la forma de ver el flamenco también está bien, pero es muy localista, sólo vale lo de aquí. En el momento de irte a Madrid conoces a setenta mil guitarristas que tocan que te mueres, conoces a muchos cantaores y aparte, conoces a mucha gente que no tienen nada que ver con el flamenco pero que quieren acercarse al flamenco y tú a la vez te acercas a ellos. Eso para mí fue un descubrimiento social del flamenco.

Tu amor por la guitarra, ¿de dónde viene?
Hombre, mi padre siempre ha sido muy aficionado al flamenco, de hecho pasaba muchas horas en la Fragua del Momo que estaba cerca de la Catedral, escuchando a Agujetas y otros buenos cantaores que paraban allí. Luego, mi hermana mayor tocaba la guitarra y cantaba, pero artistas lo que se dice artistas no ha habido. El otro día me recordaba mi hermano que mi padre, cuando empecé a tocar, les decía a mi familia ‘déjalo que toque, déjalo’ y mira hasta donde he llegado.

Porque supongo que nunca pensaste en dedicarte a esto, ¿no?
La verdad es que sí. No empecé a tocar la guitarra con ese pensamiento. Simplemente empecé, estuve en el Coro de la Hermandad de El Rocío de Jerez que estaban mis padres también, y cuando me he dado cuenta se ha convertido en una profesión. Me llamaba uno, me llamaba otro y al final ahí estoy.

Has pasado por acompañar al baile, por acompañar el cante y ahora haces tus pinitos como solista. ¿Qué es lo que atrae más a José Quevedo?
Yo me encuentro cómodo en los tres sitios, aunque quizá el de más responsabilidad es el último, porque estás solo y las miradas van para ti. Cuando estás acompañando para cantar estás en un segundo primer plano, porque la responsabilidad y la atención va dirigida al cantaor, aunque es verdad que hoy día la guitarra de acompañar está muy evolucionada también, ya no es sólo el ‘rasgueito’ o el ‘arpegito’, ahora meten la mano. Yo me muevo bien en los tres si bien es cierto que el toque para bailar me gusta y eso que siempre ha estado menos considerado para el guitarrista, aún cuando estás tocando las tres facetas de la guitarra, estás acompañando el cante, el baile y hoy día el guitarrista de baile tiene que estar musicalmente preparado. Ese sería el sitio más redondo, pero quizás no se valora como tal.

En el cante dicen algunos que para llegar a ser un buen cantaor de ‘alante’ tiene antes que pasar por el atrás, ¿ocurre lo mismo en la guitarra?

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